Es indiscutible que el turismo es uno de los motores económicos no sólo de España, sino del continente Europeo. Hemos comenzado el año celebrando cifras estupendas de ocupación hotelera durante 2014 y expectativas igualmente positivas para los próximos meses en prácticamente todos los destinos turísticos de nuestra geografía. Se nos llena la boca hablando de altos niveles de ocupación hotelera y extrahotelera, pero pocos hablan de la productividad de unos establecimientos que no siempre están en disposición de sacar una óptima rentabilidad a esa ocupación. Porque no olvidemos que la ocupación, las estancias o el número de reservas de un establecimiento hotelero son indicadores importantes de facturación total. Pero la clave del negocio reside en la eficiencia de aquellas estancias: en ser capaces de sacarle la máxima productividad a esos elevados niveles de ocupación.