Cómo introducir el comercio electrónico en tu empresa

Cómo introducir el comercio electrónico en tu empresa (III)

Si nos fijamos en las cifras podemos afirmar que el comercio electrónico en España es un sector en alza. Según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) durante el cuarto trimestre de 2013 el comercio electrónico tuvo un volumen de negocio de 3.432,1 millones de euros y el informe “European B2C E-commerce Report 2014” elaborado por la asociación ‘Ecommerce Europe’, revela que la facturación del comercio electrónico B2C en España en 2013  alcanzó los 14.400 millones de euros.

Por otra parte, los informes Nielsen sitúan en una horquilla de entre un 30-40% las personas que compran a través de Internet, cifra que se puede ver notablemente incrementada en determinados sectores de actividad que llevan más tiempo operando en este medio (transportes, espectáculos, ropa, libros, productos informáticos, tecnología, etc).

Dicho lo cual parece que se confirman los mejores pronósticos y los datos reafirman a las empresas que tienen la intención de adentrarse en este nuevo medio digital para vender sus productos y servicios.

Una vez tomada la decisión de incorporar el comercio electrónico en la empresa y elegida la plataforma tecnológica más adecuada para hacerlo, deberás enfrentarte a las decisiones relacionadas con la comunicación de tu espacio de ecommerce.

Porque una cosa debes tener clara desde el principio: una tienda online no es como una página web ¡la subes y listo! Se trata de vender y no puedes pretender que simplemente por el hecho de existir los clientes potenciales te encuentren y hagan cola en tu puerta virtual para comprar. Debes planificar cuidadosamente la comunicación del nuevo soporte de venta y prepararte para realizar una inversión sostenida en el tiempo para lograr aumentar tu visibilidad.

No estamos hablando únicamente de marketing (ya hablaremos de eso más adelante), debes empezar por el diseño y la usabilidad de tu tienda online. Desde la velocidad de carga hasta el diseño gráfico, pasando por la elección de colores, una correcta disposición de los menús, facilidad para encontrar las funciones, la presentación e imagen de los productos, la invitación a comprar, información clara y precisa sobre las condiciones de compra, envíos, garantías, devoluciones, etc.

Una tienda “vendedora” será aquella que presente de forma agradable y atractiva sus productos y ofrezca una propuesta de valor con el suficiente interés para nuestros clientes potenciales. En realidad no es muy diferente a lo que hemos hecho toda la vida en el mundo offline, ¿verdad? Lo que ocurre es que en el mundo online las reglas del juego son diferentes, por ello insistimos una y otra vez en la importancia de ponernos en manos de profesionales.

Antes de lanzar nuestra tienda online debemos prever un periodo “en pruebas” que comprenda un proceso exhaustivo de comprobación, testeo y validación con el fin de verificar que todo funciona correctamente. Una vez alcanzado el punto óptimo siguiendo nuestra planificación y objetivos, la expondremos al mercado para que sea éste quien la utilice y la valore.

Llegados a ese punto será el momento de abordar su cuidadoso seguimiento y control de resultados, verificando el tráfico (número de usuarios que visitan nuestra tienda online) y esforzándonos en obtener un tráfico de calidad (aquellos usuarios que se corresponden con clientes potenciales con interés de compra). De nada sirve que nos visiten a menudo curiosos y amigos si no van a comprar. ¿Cómo lograremos esta conversión? ¿Cómo analizar correctamente los datos para saber si nuestra tienda online funciona según lo previsto? Seguiremos hablando del tema la próxima semana.

(Continuará)

 

Imagen: Fotolia

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